
Hace días que no hago más que pensar en ti y en mí. La cantidad de recuerdos que guardo de cuando éramos pequeñas y jugábamos en casa de la abuela. Aquel día en el que tú, mí hermano y yo íbamos a buscar un bosque encantado en el que tú tenías unos amigos muy especiales y acabamos perdidos sin saber dónde nos encontrábamos. Menos mal que nos encontramos con los vecinos de los abuelos y nos llevaron a casa. La bronca fue monumental, pero lo que más rabia me dio fue no ver aquel bosque y no ver a tus amigos. Siempre tuviste mucha imaginación y eso me gustaba porque siempre vivía aventuras a tu lado aunque la vuelta a la realidad me diera una bofetada.
Y fuimos creciendo y seguíamos juntas. Como aquella canción de Christina que tanto cantábamos en nuestra adolescencia, tú por mi y yo por ti iríamos juntas donde hubiera que ir. No dábamos un paso la una sin la otra y eso que vivíamos en pueblos diferentes y no estudiamos en los mismos institutos, pero cada fin de semana, cada puente y cada vacaciones nos partíamos el tiempo para estar juntas, unas veces en tu casa otras en la mía.
En aquellos días no teníamos móvil y por supuesto nada de internet ni cosa que se le pareciera así que las facturas de teléfono eran enormes y nuestras madres tuvieron que restringirnos las llamadas porque cuando no estábamos juntas físicamente lo estábamos por el teléfono.
Aquello parecía que siempre iba a ser así. Tu te fuiste un año antes que yo a la universidad y el plan era que yo me iba contigo y viviríamos juntas. Pero no se que pasó ese año que todo nuestro sueño se truncó.
Ya no nos podíamos ver tan a menudo ni hablar a diario porque no tenías teléfono donde estabas. Además la universidad y todo lo que conlleva te exigía mucho tiempo y nos fuimos separando. Lo peor no fue eso, lo hubiésemos resistido. Lo peor fue que te echaste otros amigos y otras amigas. Y ellos ocupaban mi lugar. Me di cuenta que ya no me necesitabas como antes lo malo es que tu a mi si me hacías la misma falta.
Y ocurrió una cosa que no me esperaba. Vinieron todos tus nuevos amigos a las fiestas de tu pueblo y se dedicaron a faltarme el respeto y a meterse conmigo. Nunca me había sentido tan sola. Y tu no te diste ni cuenta.
Aquello nos separó y nunca nos hemos vuelto a juntar.Han pasado 15 años de aquello y te sigo echando de menos igual que aquel verano. Y me sigues haciendo la misma falta. Veo las fotos de cuando éramos pequeñas y siempre estamos abrazadas, tu me echas el brazo por encima protegiéndome. Y me haces mucha falta y me gustaría decírtelo y que me abraces y me protejas como lo hacías. Tengo tanto que contarte. Pero no se como llegar a ti. Lo peor es que no tengo claro que yo te haga la misma falta que tu me haces a mí.