Me doy permiso
miércoles, 9 de noviembre de 2011
sábado, 29 de enero de 2011
martes, 23 de noviembre de 2010
viernes, 29 de octubre de 2010
Odio los hospitales
Odio los hospitales. Su eterno olor a desinfectado. Las luces fluorescentes. Las batas de los médicos, los fonendoscopios. El gel frío de las ecografías. No saber cuando volver a respirar cuando te hacen una radiografía. Las burbujas de aire que quieren entrar en mis venas. Las vías y los goteros. La comida de dieta. El pie del gotero que no rueda. Las horas de visita. Las camas articuladas. Los enormes pijamas. La lentitud con la que pasan las horas en ellos. Volver a contar lo mismo una y otra vez. Volver a escuchar las misma preguntas. Volver a ver las mismas caras de no saber ni por donde seguir.Saber que pronto volveré a pasar por uno de ellos. Odio no saber que tengo y que nadie me de una respuesta.
jueves, 9 de septiembre de 2010
Querido diario
Hace tanto que no escribo en tus hojas que empiezan a amarillear. Y es que tuve que dejar de escribir en ti porque pensabas que me daba aires de grandeza y que me creía una gran pluma de la talla de un tal Gala o Saramago. Y nada más lejos de la realidad. Yo sólo quería contarte mis desvelos y mis anhelos, mis inquietudes y mis impresiones. Dejar en ti todo lo que pasó por mi vida.
Ahora paso tus hojas vacías y las miro con la intención de llenarlas, de hablarte del amor, de los sueños, de las nostalgias, de las penas y de las alegrías.
Hablarte de lo corto que vuelvo a llevar el pelo, de lo que grité y bailé en el último concierto al que fui.
Hablarte de que visito el hospital más de lo que nunca hubiera imaginado y es que mi salud es un poco delicada. Hay veces que no puedo llevar una vida normal aunque lo intento.
Que mi hermano vuelve a vivir en casa y está otra vez feliz y enamorado.
Que mi padre pinta tan bien como Dalí y que mi madre es la mejor madre del mundo.
Que mi abuelo sigue viviendo, y yo lo veo mejor que nunca, aún sigue contándome historias de la mili en Jaca, y historias de castillos y princesas.
Que soy feliz y que tengo muchos amigos, tanto en el mundo real como en el virtual. Que hay personas maravillosas al otro lado de la pantalla.
Que en primavera tengo el jardín lleno de fucsias, ya sabes como me gustan. Prometo enseñártelas la próxima.
Que tengo una gata muy especial. Que Oto cada día está más gordo, y echo de menos que ya no viva conmigo, pero ahora es más feliz donde vive.
Que ahora que no vivo en el pueblo necesito volver más a menudo. Con las ganas que tenía por irme y ahora solo cuento los días que me quedan para volver a recorrer sus calles.
Que ya me quedan pocos amigos por casar.
…Son tantas las cosas que te tengo que contar que iré haciéndolo poco a poco.
.
miércoles, 28 de julio de 2010
Vuelvo a casa
Vuelvo con la maleta llena de sonrisas, de confesiones a media luz, de caricias, de besos, de abrazos. Traigo el equipaje repleto de imágenes que nunca olvidaré, de bellos lugares que visité, de campos de girasoles y de cereales.
Quizá no volvamos a coincidir en otras vacaciones como estás pero me quedaré con todo lo bueno y bello que hemos vivido.
Recordaré la alegría de las mellizas al despertar, los desayunos en el patio con el frescor de la mañana, los viajes en coche, los castillos de princesas, los partidos de ping pong, las timbas de póker, las parrilladas, las siestas en la piscina, las visitas inesperadas, el primer día solos en casa, la última tarde tranquilos en el patio, el atardecer en los campos sembrados de cereales, el reloj de la iglesia.
Vuelvo con energía renovada y con ganas de pasar más tiempo con mis seres queridos
jueves, 15 de julio de 2010
Cerrado por vacaciones
Estos días ando como loca de arriba “pa” bajo, llamando por teléfono, mandando “emilios”, y es que mañana por fin me voy de vacaciones.
Llevo cuatro meses organizando una escapada con mis amigos. La primera vez que vamos juntos después de toda una vida de amistad. La primera vez que vamos a convivir en una casa en un pequeño pueblo en la ancha Castilla. Y espero que vaya todo genial y no sea la última. La pena es que todos no pueden ir. Imposible cuadrar tantas agendas. Pero vamos una buena representación del grupo. Y recordaremos a los que no han podido venir y brindaremos por ellos. Ya nos veremos en Agosto en las fiestas del pueblo.
Echaré de menos mi casa, mi cama, mi gata, mi ordenador, mi mundo virtual, pero tendré los pies en la tierra y estaré en mi mundo real.
miércoles, 14 de julio de 2010
Me gusta…
Me gusta el olor a tierra mojada en los días calurosos de verano.
Me gusta sentir el calor del sol en mis mejillas y oír a lo lejos las risas de mis amigos.
Me gusta que me regalen un te quiero al oído y sentir el calor de un abrazo.
Me gusta comer regalices.
Me gusta el olor de los tomates recién cogidos de la tomatera.
Me gusta el sabor del vinagre.
Me gustan las naranjas y los limones.
Me gustan las flores.
Me gusta el olor de las fucsias de mi jardín.
Me gusta ver jugar a los niños.
Me gusta ponerme zapatos muy altos de tacón muy estrecho.
Me gusta andar descalza y sentir el frescor de la hierba bajo mis pies.
Me gustan las noches de verano.
Me gusta bailar hasta que me duelan los pies.
Me gusta escuchar música y tararear a la vez las canciones.
Me gusta pasear entre las estanterías repletas de libros de las bibliotecas.
Me gustan las papelerías y olor de los libros nuevos.
Me gusta abrir tus regalos.
Me gusta escuchar el silencio.
Me gusta las soledad.
Me gustan tus poemas, me gusta tu poesía.
Me gustan las matemáticas y jugar a descifrar acertijos.
Me gusta la piscina de mi pueblo y pasar las tardes de verano en ella.
Me gusta sentir que estoy viva.
Me gusta vivir.
viernes, 9 de julio de 2010
La vida de María
A María no le gusta la vida que lleva y a menudo sueña con ser otra, con cambiarla con cualquiera. Se sienta en un banco en el parque y se imagina que las vidas de las personas que pasan al lado suyo y ni la miran son mucho mejores.
María odia levantarse cada mañana y saber todo lo que le va a suceder durante el día. Sabe que su jefe se quejará del trabajo que ha hecho, sabe que su marido cuando llegue a casa no le dará un beso ni le agradecerá que dejara la casa recogida y la comida hecha antes de irse al trabajo, sabe que ninguna de sus amigas la llamará para salir a ver escaparates, sabe que cuando se vaya a dormir con su marido ya no harán el amor y se darán las espaldas para dormir.
María siempre soñó con una vida mejor, al menos más feliz y no sentirla tan vacía como la que tiene. Con tener un motivo cada mañana por el que levantarse y sonreír. María quiere cambiar de trabajo, quiere llamar a sus amigas y salir con ellas otra vez. María quiere hablar con su marido y volver a hacer el amor a cualquier hora del día en cualquier rincón de la casa. María quiere que todo cambie para que vuelva a ser como antes. María no se atreve a cambiar.
martes, 1 de junio de 2010
Tu, el mar y y tu barca
